Septiembre. Pasaron seis meses.

Debo reconocer que la búsqueda laboral fue intensa. Difícil. Agotadora. Sentir que tenés potencial (porque si no supongo que habría tantas entrevistas) pero llegar y que te tomen el pelo con las ofertas, es tremendo. Fue difícil amigarme con la idea de que si seguía pretendiendo los mismos beneficios que tenía en mi trabajo anterior (que no eran pocos), no me iba a ir más. Después de varias entrevistas fallidas decidí estar más abierta a las opciones y en definitiva priorizar la plata sobre algunos de los beneficios. Eso sí, no iba a negociar lo importante que es para mí el ambiente laboral.

Hubo una semana en la que tuve entrevistas de lunes a jueves y fue ahí cuando comenzó mi proceso para la empresa en la que estoy ahora. Fue todo bastante dinámico y aunque cuando conocí a mi jefe la entrevista empezó muy seria, terminamos muertos de risa. Hoy puedo decir que por fin vuelvo a tener la relación con mi jefe que tenía en su momento con los de mi primer trabajo. Trabajamos bien juntos, hacemos buen equipo, es una persona relajada y aunque a veces me vuelve loca, las cosas no son tan graves cuando el vínculo es bueno.

Obviamente extraño muchas cosas de mi puesto anterior. Extraño a mis amigas, extraño evitar el tráfico a microcentro, extraño tener resuelto el tema del almuerzo (qué lindo era tener comedor y no tener que preocuparme cada noche por preparar algo!!!), pero este clima de laburo distendido y familiar, creo que no lo cambiaría por nada.

Por otro lado, la tramitación de la visa viene bien, a paso firme. Hace poco nos dieron la primera aprobación y ahora siguen unos meses más de llenar algunos papeles, conseguir otros, ver médicos y concertar entrevista con la embajada. Es un proceso largo pero vale la pena.

En cuanto a la partida, creo que aún no caigo. O caigo por momentos…creo que algo de miedo debo tener porque es como que trato de evitar pensar mucho en el comienzo de vida alla desde cero. Llegar y no tener laburo, no conocer a nadie, convivir por primera vez con alguien que no sean mis viejos, seguir llenando papeles…! En fin, cuando me pongo a pensar en todo lo nuevo, me agobio un poco, pero se que lo bueno pesa más que cualquier incertidumbre inicial que pueda tener.

 

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