Después de mucho planearlo, llegó el viaje a Europa otra vez. El plan inicial era ir sola, pero después terminó sumándose la Sra. Madre que hace mucho no viajaba conmigo.

Iniciamos el recorrido por España, pasamos año nuevo allá con unos amigos que mi mamá no veía hace por lo menos 14 años. Yo había ido a visitarlos el año pasado…y si el verlos antes me puso feliz, esta vez la felicidad fue triple. Me sigue sorprendiendo como las amistades cuando tienen una buena base, nunca pierden su fluir natural, su familiaridad, aún cuando pasa mucho tiempo. Llegar y que te abracen con tanta alegria de verte, sentarte a comer y de repente revivir momentos de hace tantos años, ver que nada cambió a pesar del tiempo…me hizo tan feliz! Son esos momentos en los que uno de repente de abstrae y mira detalladamente a su alrededor, como en camara lenta, tratando de grabar en la retina el momento que se esta viviendo.

De ahí partimos a Italia. Me enamoré de Roma. Caminarla de noche es una locura. Es toda linda. Ponerme a escuchar música mientras caminaba era de los mejores planes que podía tener…las sonrisas se me iban escapando, casi sin poder creer que estaba ahí, que hay tanto para ver y que es todo tan lindo!

Una de las noches decidí que iba a salir con alguien, y puse a trabajar a mi amigo Tinder. Y así conocí a J. Un muy buen plan. Salir a caminar por Roma, ver el Coliseo todo iluminado de noche y después comer con esa vista en una mesita en la vereda. Vino, quesos y una charla espectacular. La segunda salida fue en Florencia. Él fue de Roma hasta allá a pasar el día, asique recorrimos juntos. Fuimos a ver el David, al duomo, al Mercado de San Lorenzo, y terminamos el día comiendo también en una mesita en la vereda con velas y mirando el Duomo iluminado de noche. Merece un parráfo aparte lo enloquecida que volví con este muchacho Hablamos todos los días a partir de ese día…por el momento trato de luchar con mi habitual enemiga interna que siempre quiere convencerme de que todo va a salir mal, que no me merezco la felicidad y que todos los hombres son iguales. Intento repetirme la frase que me dijo una amiga el otro día: “PIENSA BONITO, SUCEDERÁ BONITO”. Me lo repito una y otra vez.

A Florencia le siguieron Siena, Venecia y Verona.

Me di cuenta que viajar me hace muy bien, me desconecto por completo, me siento libre.

Volvi con energías renovadas, con muchas ganas de hacer mil cosas este año que empieza y con el aura mas positiva. Lucho para mantenerla, me cuesta, pero sigo repitiendo: “PIENSA BONITO, SUCEDERÁ BONITO”. Quizás ese sea mi nuevo mantra.

 

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