Empiezo el lunes con una charla que me hace pensar en este pibe que, después de una salida que creí habia terminado fantasticamente, desapareció.

Me cuenta mi amiga, de un pibe que despues de meses de charla, y de un par de salidas, dejó a su amiga con mil preguntas…el tipo se borró y ella quedó confundidísima. Igual o peor que como quedé yo después de que Fernando fuera tragado por el universo. La pregunta que me hace mi amiga es…¿por qué los tipos son así?

Voy a intentar hacer un análisis…análisis que ahora hago en frío, pero que llegado el momento, me sirve para una mierda. Conocemos al pibe en Tinder, nos convencemos de que solo queremos divertirnos, pero el tipo nos empieza a dorar la pildora, nos dice cosas lindas, se convierte en todo un don juan y nosotras? Nosotras caemos, nos olvidamos de nuestra cuasi promesa de no buscar algo serio en esta red social y sooner than later estamos fantaseando con algo juntos. El objetivo de ellos (a mi entender) es claro. Seamos honestos. Hablando mal y pronto, quieren “ponerla” y para eso venderían hasta a su madre. No, bueno, quizás no tanto. Pero reconozcamos que casi que vale todo.

Y ahí viene la pregunta de mi amiga. ¿No le creo a ningún tipo entonces? No, creele. Pero creele al que le tengas que creer. No le creas al pibe que conociste online, porque aunque probablemente haya alguuuno que quiera algo serio, va a ser la excepción a la regla. No te digo que no te pueda pasar, quizas empezas siendo un huesito y terminas siendo algo mucho mas grande. Supongo que lo que quiero decir es que hay que cuidarse el corazón, con lo cursi que suena eso. Quizas también ellos deberían intentar hacer menos promesas vacías. Lo mas probable es que todos tengamos que aprender a manejarnos mejor y a llenar los vacíos con las cosas que corresponden.

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