Que me gustaba de él?

Por empezar mucho de lo que me gustaba era su no filtro. Que decía tanto como yo siempre quise decirle a mil personas y no me anime. A el no le importaba lo que pudiera pensar…se mandaba, lo decía, aunque después alivianara las palabras riéndose hasta que yo le contestara.

Puedo entender, si pienso en frio, que mucho de embalarme con un cuasi desconocido sale de esta necesidad profunda de sentirme querida, importante, mirada, acompañada. Y al mismo tiempo me hace preguntarme por qué creo que necesito que alguien me mire para validar mi existencia o sentirme valiosa, importante, linda.

Al final del día, o de la historia con esa persona, termino miserable, rebotando entre el enojo y el llanto, pero solamente porque estoy enojada conmigo.

Me enojo con mi yo interior que es mi peor enemiga y que siempre me dice a gritos “te mienten, no les creas, no te mereces algo tan bueno, vas a ver como en breve esto se caga y te das cuento que yo tenia razón”…y entonces ahí empieza el horror…hago todo para hincharle las pelotas al otro y que se borre cuanto antes…Y QUE SE BORRE PORQUE YO lo empujé, no porque EL lo decidió…

Y asi ando por la vida, llorando de soledad pero empujando a la gente a que se vaya…y es un circulo, doloroso, angustiante…pero no se como salir.

Probablemente tenga que trabajar a esa chica interior que se convirtió en mi enemiga, quizás tenga que abrazarla porque necesita cariño, seguramente también tenga que explicarle que no podemos seguir así y que algo tenemos que cambiar.

No debo ser la única que lucha con su enemiga interna…todos tenemos monstruos contra los cuales peleamos, pero estoy segura de que como cuando eramos chicos y creíamos ver cosas en la oscuridad, cuando por fin encendamos la luz y todo esté un poco mas claro, nada va a ser tan grave…

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